
La cirugía de mínima incisión para el hallux rigidus, que llevamos a cabo en la Clínica del Pie Ariño – Rotaeche en Irún, consiste en una serie de técnicas avanzadas diseñadas para aliviar el dolor y mejorar la movilidad de la articulación del dedo gordo del pie (hallux) afectada por rigidez y limitación de movimiento debido a la artritis degenerativa. Este procedimiento se realiza a través de pequeñas incisiones de aproximadamente 2-4 mm, utilizando un equipo de rayos X de última generación conocido como fluoroscopio, lo que permite efectuar la intervención sin necesidad de una cirugía abierta y evitando la exposición directa de las estructuras internas del pie.
El hallux rigidus es una condición que afecta la articulación metatarsofalángica del primer dedo del pie, conocida comúnmente como la articulación del dedo gordo. Se distingue por la rigidez y la reducción del rango de movimiento en dicha articulación, lo que puede provocar molestias y dificultades al caminar.
El hallux rigidus se desarrolla principalmente debido al desgaste y deterioro progresivo de la articulación metatarsofalángica del dedo gordo del pie. Este desgaste puede ocasionar cambios que contribuyen al desarrollo de la enfermedad. Entre las causas y factores desencadenantes del hallux rigidus se incluyen:
Los síntomas del hallux rigidus pueden variar en intensidad y tienden a agravarse con el tiempo a medida que la afección progresa. Entre los síntomas más comunes se incluyen:

En la Clínica del Pie Ariño – Rotaeche, ubicada en Irún, llevamos a cabo una serie de pruebas para realizar un diagnóstico completo y preciso del hallux rigidus:
En 1999, Coughlin y Shurnas propusieron una clasificación clínica y radiológica basada en las imágenes diagnósticas, la funcionalidad de la articulación y los síntomas presentados por los pacientes:
El tratamiento conservador del hallux rigidus está diseñado para aliviar el dolor, disminuir la inflamación y mejorar la funcionalidad de la articulación del dedo gordo del pie sin necesidad de cirugía.
Cabe destacar que estas opciones suelen ser efectivas en las etapas iniciales o moderadas del hallux rigidus. Sin embargo, en casos avanzados o cuando los síntomas son severos, podría ser necesario recurrir a un tratamiento quirúrgico.
Las opciones de tratamiento conservador para el hallux rigidus incluyen:
En la Clínica del Pie Ariño – Rotaeche, ubicada en Irún, somos especialistas en cirugía de mínima incisión para tratar el hallux rigidus. Utilizamos técnicas menos invasivas y precisas, logrando excelentes resultados en comparación con la cirugía tradicional.
El algoritmo de tratamiento que aplicamos es el siguiente:
A continuación, se describen las técnicas empleadas:
La queilectomía es un procedimiento quirúrgico que consiste en la eliminación de la exostosis localizada en la parte dorsal de la cabeza metatarsiana, acompañada de una limpieza articular («toilette articular»). Este procedimiento tiene como objetivo eliminar las restricciones óseas que limitan la flexión dorsal del primer dedo. Se trata de una técnica poco agresiva que conserva la articulación, mejora su movilidad, descomprime la cápsula articular y mantiene la estabilidad. Además, incluye la exostectomía dorsolateral de la cabeza del primer metatarsiano para lograr una mejor funcionalidad de la articulación.
La osteotomía del primer metatarsiano puede realizarse mediante una técnica de acortamiento y descenso, dado que la elevación del primer metatarsiano suele ser una de las principales causas del desarrollo del hallux rigidus. También se puede optar por una osteotomía cervical con una cuña dorsal y distal. Este procedimiento permite reducir la tensión en el tendón flexor, descomprimir la articulación y optimizar la superficie articular de la cabeza del metatarsiano, mejorando así la funcionalidad de la articulación.
La artrodesis es el tratamiento indicado para el hallux rigidus en su grado 4. Este procedimiento consiste en la eliminación del cartílago dañado en la articulación, seguido de la unión de los dos huesos mediante tornillos o agujas K. Estos dispositivos estabilizan y mantienen los huesos en la posición adecuada mientras se produce la fusión ósea. Los tornillos o agujas se colocan a través de pequeñas incisiones, garantizando una mínima invasión, y permanecen en la articulación hasta que la fusión se completa. La artrodesis limita de manera permanente el movimiento en esta articulación, eliminando completamente el dolor.
Esta técnica es especialmente adecuada para pacientes con patologías previas, como diabetes mellitus, hipertensión arterial e insuficiencia arterial o venosa. También es posible realizar una artrodesis percutánea en pacientes con ausencia de pulsos periféricos y con un compromiso vascular significativo.
La cirugía de mínima incisión ofrece múltiples ventajas frente a la cirugía tradicional o abierta, haciendo que sea una opción menos invasiva y más beneficiosa para los pacientes:
La cirugía de mínima incisión para tratar el hallux rigidus es una técnica quirúrgica que emplea un enfoque menos invasivo para abordar la degeneración y la rigidez en la articulación del dedo gordo del pie. Este procedimiento se realiza mediante pequeñas incisiones, en lugar de una incisión grande, lo que permite minimizar las molestias postoperatorias y acortar significativamente el tiempo de recuperación.
La posibilidad de optar por una cirugía de mínima incisión depende de varios aspectos, como el grado de la afección, el estado de salud general del paciente y las características específicas de la anatomía del pie. El Dr. Ariño, podólogo cirujano, analizará tu caso en detalle para determinar si este procedimiento es la opción más adecuada para ti.
El procedimiento consiste en realizar pequeñas incisiones que permiten acceder a la articulación del dedo gordo del pie. A través de estas, se eliminan los crecimientos óseos y el exceso de hueso responsables del dolor y la rigidez. Además, se pueden efectuar ajustes en la articulación para optimizar su funcionalidad y movilidad.
El tiempo de recuperación puede variar dependiendo de cada paciente y del alcance del procedimiento. En términos generales, la cirugía de mínima incisión suele ofrecer una recuperación más rápida en comparación con las técnicas tradicionales, gracias a su enfoque menos invasivo.
El regreso a las actividades normales dependerá de la gravedad de tu condición y de cómo tu cuerpo responda al proceso de recuperación. Generalmente, pueden transcurrir varias semanas antes de poder retomar actividades más exigentes, como correr o practicar deportes.
Como ocurre con cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía de mínima incisión conlleva algunos riesgos potenciales, como infecciones, sangrado, dificultades en la cicatrización o reacciones a la anestesia. Es fundamental discutir con tu cirujano los posibles riesgos asociados a tu caso particular para tomar una decisión informada.
Aunque la cirugía de mínima incisión generalmente permite una recuperación más rápida en comparación con los métodos tradicionales, el tiempo de recuperación puede variar según cada paciente. Seguir las indicaciones postoperatorias y participar activamente en el proceso de rehabilitación son aspectos fundamentales para garantizar una recuperación exitosa.